La Reserva Nacional del Masai Mara tiene algo especial: nunca sabes lo que te vas a encontrar. Siempre tienes que empezar el día de safari con una actitud abierta ya que el Mara, de un modo u otro, te va a sorprender. Con esta energía positiva hace unos días pasamos una semana en esta magnífica reserva. El objetivo era hacer la prospección del próximo safari fotográfico de Semana Santa. El Mara no nos defraudó: pudimos ver pinceladas de lo que nos espera en abril de 2019. Pudimos fotografiar todo tipo de especies, vimos muchos felinos, disfrutamos de las grandes manadas… Es difícil resumir todo lo que captamos pero, para mí, estos son los 6 espectáculos únicos que se pueden en un safari fotográfico en el Masai Mara.

Las características grandes manadas de ñus y cebras

No se entiende el Masai Mara sin la Gran Migración. Más de un millón de ñus emigran junto con cientos de miles de cebras y gacelas de Thomson, además de los principales depredadores que se mantienen siempre cerca.

Este espectáculo que acontece cada año en el ecosistema Serengeti-Mara es único en el mundo. Durante este gran periodo migracional devorarán más de 4.000 toneladas de hierba al día. Un cuarto de millón de animales verán la luz por primera vez, muchos otros morirán. Todos los años el 5% de la población de ñus perecerá, muchos a causa del hambre, las enfermedades, los depredadores, etc.

Gran migración

Gran migración de ñus y cebras

La Gran Migración va ligada a las lluvias, por lo que cada ciclo es diferente. En principio, la mejor época para ver la migración en el Masai Mara es de julio a octubre. Sin embargo, debido al año extraordinariamente lluvioso que estamos teniendo, en nuestro safari no tuvimos la oportunidad de ver como las grandes manadas de ñus cruzaban el río Mara. Pero sí tuvimos la suerte de ver grupos de cebras. Es un espectáculo maravilloso ver las planicies de la reserva con una infinidad de cebras. Para los amantes de la fotografía, es el momento de conseguir bonitos retratos de estos equinos, así como preciosas imágenes de las llanuras del Masai Mara.

Escenas de amor

En el Masai Mara también puedes ver escenas de amor… o mejor dicho, ser testigo de la época de apareamiento de los leones. Durante el celo los leones se apareen más de 20 veces al día como promedio, lo que los sitúa en el pódium de los más activos sexualmente del reino animal junto con los delfines. Con tanta actividad sexual… ¡es difícil que no tengan éxito reproductivo!

Es común ver a una hembra en celo seguida de cerca por los machos de la manada, esperando a ver quién es el siguiente afortunado. Esto puede provocar peleas entre los machos, que os puedo asegurar que son impresionantes. Tuvimos la oportunidad de ver la lucha entre dos hermanos por una hembra en nuestro viaje, y todavía guardo en mi retina los zarpazos y resuenan en mi cabeza sus rugidos.

Cuando la hembra hace su elección, se acerca al macho y empieza la cópula, que no dura más de unos segundos… unos segundo muy intensos y ruidosos. La hembra siempre se toma un descanso antes de volver a entrar en acción. En nuestra semana en el Masai Mara, nos encontramos en el primer día de celo de una leona… ¡las cópulas se sucedían cada cinco o diez minutos! Fue una oportunidad única y sacamos unas fotografías fantásticas. Los leones siempre dan mucho juego.

No te olvides de la carroña

Todo el mundo que visita África, especialmente si es la primera vez, busca ver a los Cinco Grandes (león, elefante, búfalo, leopardo, rinoceronte). Pero el Mara esconde muchos tesoros, entre ellos, los carroñeros. Como decía nuestro añorado Félix Rodríguez de la Fuente, son la policía sanitaria de la sabana, se encargan de que todo quede impecable tras una cacería. Animales como las hienas o aves como los buitres hacen una labor imprescindible en el ecosistema. Para un amante de la fotografía, los carroñeros también deben estar en su objetivo.

En nuestra prospección vimos escenas espectaculares. Una mañana, mientras seguíamos a dos leonas con claro objetivo de cazar, nos encontramos de repente con una escena dantesca. En un primer lugar, solo percibimos un fuerte olor y decenas de buitres sobrevolando un área cercana. Cuando nos acercamos, no nos podíamos creer lo que vimos: en una charca, un hipopótamo muerto; alrededor, una veintena de buitres junto a unos cuantos marabús luchando por sus restos; dentro del agua, una hiena clavando sus dientes en la dura y gruesa piel del cadáver; y fuera, un par de hienas más comiéndose los restos de la cabeza del animal. Estuvimos fotografiando esa escena durante gran parte del día. Era la naturaleza en estado puro.

Eso sí, también hay que decir que los carroñeros no sólo dan juego cuando se alimentan. Las hienas, por ejemplo, a pesar de tener tan mala fama, son unos animales muy divertidos. En nuestro safari estuvimos en diversas ocasiones cerca de madrigueras de hienas. Sus crías se asemejan a pequeños osos y tienen una energía inacabable. No paran de molestar a sus hermanos mayores o a sus madres, que tienen una infinita paciencia.

Pequeñines… ¡sí, gracias!

Por eso, otro de los imprescindibles de los animales del Masai Mara son sus crías. En cualquier especie, los más pequeños son divertidos, juguetones, curiosos… y fabulosos para fotografiar. No pueden faltar los cachorros de leones, incansables siempre con sus juegos. Pasamos muchos ratos con ellos. Por ejemplo, el primer día nos divertimos mucho con un cachorro que se empeñó en subirse a un árbol. ¡Os podéis imaginar lo que pasó! Al cabo de un rato estaba por los suelos.

También tuvimos la suerte de estar siguiendo un guepardo con su cría, mientras buscaban alguna presa que llevarse a la boca. La cría ya estaba bastante desarrollada, lo que es una garantía de supervivencia. Hay que tener en cuenta que el 90% de los jóvenes guepardos mueren en las primeras semanas de vida.

No solo las crías de los felinos son un gran objetivo para la cámara: las crías de elefante solo se pueden calificar de adorables. Cuando nacen, ya miden alrededor de un metro y pesan unos 90 kilos, pero todavía no controlan sus extremidades. Siempre protegidos por su familia, es muy gracioso verles intentar tomar el control de su trompa.
En lo referente a los pequeñines, en nuestro safari tuvimos la suerte de ver también a una cría de jirafa. Estuvo amamantándose un rato con su madre, aunque no mucho porque ella la incitó ya a alimentarse de hierbas y hojas.

Y el gran premio: cacerías

Es cierto que ver la Gran Migración o escenas de apareamiento entre leones son grandes espectáculos que no vamos a intentar perdernos nunca en el Masai Mara, pero desde mi punto de vista la guinda del pastel en un safari fotográfico es poder presenciar una cacería. En nuestro pasado safari tuvimos mucha suerte, pudimos ver varios intentos y alguno con final feliz para el depredador (¡no para la presa!).

Cabe destacar que para ver una cacería son esenciales tres elementos: mucha suerte, mucha paciencia y buena colocación. No es nada fácil encontrar un depredador justo cuando va a cazar. Recordemos que en el caso de los leones, por ejemplo, descansan durante más de veinte horas al día. Si tenemos la suerte de encontrarnos en una situación de caza, el segundo elemento básico es la paciencia. Nunca sabes cuando el león, guepardo o leopardo se puede lanzar hacia su presa, por lo que es vital tener la cámara a punto y esperar. Esta espera se tiene que hacer en una buena posición. Lo mejor es colocarse frente al depredador y confiar en que no cambie de dirección. Así tendremos más posibilidades de éxito y lograr grandes imágenes.

Tuvimos mucha fortuna en cuanto a cacerías, algo que no es habitual. Vimos un intento frustrado de una leona que quiso hacerse con un topi. Al día siguiente presenciamos también como una leona casi cazó un facóquero (conocido como “pumba” en El Rey León) e hicimos unas fotos estupendas. Pero no todo fueron intentos frustrados. Durante nuestro safari presenciamos como una hiena cazó una cría de facóquero. ¡Hay que recordar que las hienas también son grandes cazadoras! Asimismo, vimos como un guepardo cazaba una cría de impala. Pero, la guinda del pastel vino el último día, cuando presenciamos como una leona cazaba una cebra y luego se alimentaba de ella junto con sus dos cachorros.

Y de regalo… grandes paisajes

Es cierto que el Masai Mara es uno de los sitios que cualquier amante de la naturaleza que tenga oportunidad debería visitar. La reserva no solo se caracteriza por su abundancia de fauna, también los paisajes son impresionantes. Tuvimos la oportunidad de presenciar y fotografiar espectaculares amaneceres y atardeceres, además de hacer alguna que otra toma de las tormentas que habitualmente refrescan las planicies.

¿Qué se nos escapó esta vez?

Nuestro viaje de prospección para el safari fotográfico de Semana Santa no pudo ir mejor. Pero el Masai Mara siempre se guarda algo para que tengas la excusa de volver a pisar sus llanuras. En esta ocasión, se nos escapó uno de los Cinco Grandes: no vimos ningún rinoceronte. La población de rinocerontes negros es muy reducida en el Masai Mara, por lo que son muy difíciles de ver. Se calcula que hay entre 25 y 30 ejemplares. Aunque sean pocos, podéis estar seguros de que los buscaremos en nuestro próximo safari.

PD: Gracias a Julia’s River Camp y a Governors’ Camp por alojarnos durante nuestro safari de prospección.

Los 6 espectáculos únicos que verás en un safari fotográfico

Grandes migraciones, cacerías, carroñeros o impresionantes paisajes son algunos de los grandes espectáculos que podrás ver en un safari fotográfico.

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