Hace poco escribí un artículo sobre el motivo por el cual nadie quiere a los ñus, pero hay muchos otros animales con una inmerecida fama. Sin ir más lejos, las hienas siempre son consideradas malas. Se piensa en ellas como ladronas, viles e incluso un poco bobas. ¿Pero qué razones hay detrás de ello?

Risa de la hiena

La mala fama de las hienas viene de lejos. Durante siglos, era creído por los antiguos que las hienas poseían las almas de los condenados atrapadas dentro de ellas. Es cierto que las famosas risotadas de las hienas suenan un tanto endemoniadas, pero en realidad son manifestaciones de excitación o estrés.

Es más, ¿te has fijado que las hienas cuando corren parece que cojeen? Los masais tenían la creencia que eso era debido a que llevaban al demonio cabalgando invisible sobre sus cuartos traseros. En realidad, eso sucede porque tienen las patas traseras más cortas y más débiles que las delanteras, por eso da la sensación que cojea. De hecho, a la hiena en swahili se la llama fisi, que significa “la coja”. Por lo tanto, su aspecto no tiene nada de maligno.

 

Una sociedad matriarcal

 

A pesar de que se puedan parecer a perros o gatos, las tres especies de hiena pertenecen a una familia separada, llamada Hyaenidae. La especie más conocida es la hiena manchada. Después del león africano, esta hiena es el carnívoro más grande de África, pesando de 40 a 90 kilos.

Una curiosidad de las hienas es que es muy difícil distinguir machos de hembras. Las hienas manchadas hembras tienen genitales inusuales, que exteriormente se parecen a los de un macho. Estos órganos hacen casi imposible identificar la diferencia y han llevado a muchos a creer que las hienas son erróneamente clanes hermafroditas. El coito es un proceso delicado y estresante donde un macho sumiso de alguna manera debe hacerse su camino hasta debajo de la hembra e insertar su pene en un tubo colgante. ¡Complicado, sin duda!

Además, las hienas hembras tienen tres veces más testosterona que los machos y pueden ser un 30% más grandes y más musculosas que ellos. No se sabe muy bien por qué es así, ya que es una sociedad bastante rara en el mundo de los mamíferos. Lo que es cierto es que es una sociedad que funciona, ya que la hiena ha sobrevivido a lo largo de miles de años.

 

Con las orejas mordidas

 

¿Sabías que cuanto mayor es una hiena, más dañada tiene sus orejas? A pesar de que en sus clanes están muy unidas y son muy dependientes las unas de las otras, pasan mucho tiempo mostrando su jerarquía mordiéndose entre sí.

En la sabana, las hienas centran sus vidas en torno a un territorio determinado, bien marcado por las “letrinas” de la comunidad, donde todo el clan dejará montones de heces de color blanco. ¿Por qué sus excrementos son color tiza? Sigue leyendo y lo descubrirás.

 

Excepcionales cazadoras de gran corazón

 

Todo el mundo piensa que las hienas son un animal carroñero, que no sabe cazar y se dedica a robar la comida a los demás depredadores. ¡Nada más lejos de la realidad! Obviamente, al igual que todos los animales de la sabana, también robarán la presa de otros depredadores si tienen la oportunidad de hacerlo; también lo hacen los leones. Pero lo cierto es que el 95% de lo que come una hiena proviene de la caza.

Una de sus técnicas de caza consiste en cansar a las presas hasta que se agotan y acaban con ellas a dentelladas. Eso les es posible gracias a que tienen un corazón muy grande, al igual que los perros salvajes, lo que les permite correr durante muchísimos kilómetros sin cansarse. De hecho, es muy habitual cuando vas de safari ver correr hienas por las llanuras, al contrario que otros depredadores como leones o guepardos, que solo arrancan su carrera cuando la presa está ya muy a su abasto.

Hiena alimentándose

Una vez se hacen con su presa, pueden devorarla entera, sin dejar ni siquiera los huesos (literalmente) en cuestión de media hora. Por eso, Félix Rodríguez de la Fuente las llamaba “el cuerpo sanitario de África”, ya que hacen una labor muy importante para el equilibrio del ecosistema.

El temor a que les roben la presa hace que cuando se alimentan tengan luchas encarnizadas entre ellas. En ocasiones, incluso, puedes ver cómo las hienas empiezan a devorar la presa viva, lo que es una escena espeluznante, pero que ocurre porque no pueden perder ni un minuto. Recientemente tuve la ocasión de toparme con una escena así: una hiena se alimentaba de los cuartos traseros de un ñu, todavía vivo. Quizá aquí sí hay algo de cierto en la mala reputación de las hienas.

 

Excrementos blancos

 

Otra característica interesante de las hienas son sus aplastantes dientes. Poseen unos cortos pero poderosos caninos en la parte delantera de la mandíbula y unos enormes muelas carniceras en la parte posterior, donde pueden ejercer más fuerza. Estas muelas pulverizan la totalidad de los esqueletos de las presas. El año pasado tuve la ocasión de ver como un clan de hienas hacía desaparecer literalmente el esqueleto de un búfalo.

Debido a que “comen huesos”, sus excrementos tienen un color blanco tiza. Usan estas heces para marcar territorio. Así pues, los montones de caca blanca significan que esa tierra es suya.

 

Animales sumamente inteligentes

 

Las hienas son animales complicados, pero muy inteligentes. Según un estudio de la Universidad de Duke, son más inteligentes que los chimpancés. Este estudio mostró que dos hienas en cautiverio fueron mejores en la resolución de problemas y la cooperación que los chimpancés. Lo más sorprendente del estudio es que resolvieron todos los problemas en silencio, utilizando solo la comunicación no verbal.

Así pues, las hienas pueden ser crueles a la hora de alimentarse, pero su fama de ladronas, torpes, carroñeras e, incluso, un poco bobas, es falsa. Son muy listas, buenas cazadoras y viven en sociedades muy complejas. Además, siempre ofrecen buenas imágenes para un fotógrafo de naturaleza. Si próximamente vienes de safari, espero que las mires con unos ojos distintos a los que las vemos en películas como el Rey León.